LA ESTATUA DE NABUCODONOSOR Y EL HORNO EN LLAMAS

 

En este capitulo tenemos la historia de la colosal estatua de oro hecha por Nabucodonosor, para ser adorada. Tenemos también una consecuencia de eso: la historia de los tres jóvenes creyentes en el horno de fuego.

Las motivaciones de Nabucodonosor. En este capitulo vemos cómo Nabucodonosor sometió a todo el mundo bajo su dominio, recurriendo a la influencia de la religión. Tomando en cuenta el valor de la adoración de ídolos para el sometimiento de las masas espiritualmente desorientadas, el rey erigió una gran estatua de oro para que todos la adorasen. Dos fueron las motivaciones principales de Nabucodonosor al levantar esta estatua de oro:

a) Una demostración de soberbia y vanagloriaEl rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro (v.3). Las dimensiones y magnitud de este monumento eran impresionantes. La estatua era de oro, de veintisiete metros de alto y por dos metro y medio de ancho (90 pies de alto y 9 de ancho).

b) El anhelo de ser adorado como dios. El rey dio ordenes de que se reuniesen en Dura todos los oficiales de su reino (v.2, 3) y todos los pueblos, naciones y lenguas (v.4), a fin de que se postraran ante la estatua aurea para adorarla. Esto no era más que una manifestación del anhelo de los gobernantes de ser adorados. Así como Nabucodonosor demandaba adoración a través de su estatua, Satanás la demando de Jesús en el desierto de la tentación y también la demandará el anticristo en el tiempo del fin a través de la imagen de la bestia (Mt.4:8-10; Ap.13:14-17).

Las tácticas de Nabucodonosor. Cuatros tácticas utilizo Nabucodonosor para imponer la religión diabólica de su imagen.

a) La influencia de los valores materiales. “Hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos y su anchura de seis codos” v.1 (90 pies de alto y 9 de ancho). La gente se impresiona cuando ve la opulencia y la exhibición de grandes cosas materiales, como sucede en toda actividad pagana y religiosa.

b) La influencia de liderazgo. Siempre que Satanás ha querido iniciar algo nuevo, lo que hace es empezar en los estratos superiores de la sociedad. La idea es que “si lo hacen los grandes ¿porqué no lo han de hacer los demás?” Nabucodonosor tenía toda la autoridad en el imperio para hacer llegar al campo de Dura a todos los grandes de los reinos y naciones que tenia bajo su dominio. Fueron, pues, reunidos los sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor” (v.3).

c) La influencia de la música. La música es un elemento que siempre se ha utilizado para manejar los sentimientos de los humanos. En un esfuerzo malicioso por imitar el ambiente musical en que los ángeles adoran a Dios en el cielo y los creyentes lo alaban en la tierra, Satanás usa la música para celebrar el pecado y adorar a los ídolos. “Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mandase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas, que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado” (v.4-5).

d) La influencia de la amenaza. Lo natural es que el ser humanos rechace la adoración de dioses falsos y se niegue a someter su alma al dominio de Satanás. Sin embargo, ante la amenaza de persecución y muerte, hasta los más fieles a Dios han sucumbido en ocasiones. Nabucodonosor impuso la adoración de su imagen a fuerza de represalias. “y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo” (v.6). El diablo sigue aplicando esa táctica contra los cristianos, así como lo hicieron los romanos contra la iglesia de los siglos II y III de nuestra era, la inquisición católica después de la Reforma y el comunismo ateo y materialista de estos últimos tiempos.

“…todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado” (v.7). La única excepción fue el acto valiente y decidido de los tres jóvenes hebreos compañeros de Daniel.

UNA FE VALIENTE, PROBADA EN EL FUEGO

La excepción. Todos los representantes mundiales del imperio de Babilonia adoraron la imagen. No obstante, aquellos que no habían querido contaminar su cuerpo con la comida y el vino del rey en capitulo 1, tampoco quisieron contaminar su corazón adorando la imagen imperial. Sadrac, Mesac y Abednego, a pesar de haber perdido sus nombres bíblicos, no perdieron la fe en su Dios. Ellos desobedecieron la orden del rey y no se postraron ante la estatua, sin importarle las circunstancias ni las amenazas.

La acusación. “algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos” (v.8). Los mismo que no pudieron adivinar el sueño del rey y se libraron de ser descuartizados sólo porque Dios contesto la oración de Daniel y estos tres jóvenes, ahora los acusaban: “Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado” (v.12).

La intimidación“Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron […] y les dijo: ¿Es verdad Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? […] Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?  

La respuesta. “Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”. (V.16-18). No cabe duda de que en el corazón de estos tres valientes hebreos permanecía la Palabra de Dios que dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mi. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que este arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinaras a ellas, ni las honraras; porque yo soy Jehová tu Dios (Ex.20:3-5). Además, deben de haber estado seguros de que la promesa divina se haría realidad en su vida en este momento, para testimonio a aquella multitud internacional: “Cuando pases por el fuego, no te quemaras, ni la llama ardera en ti” (Is.43:2).

La Sentencia. “Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado […] Y estos tres varones […] cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo” (3:19, 23). El rey mando que fuese cumplida en ellos la sentencia de ser echados a un horno ardiendo por no acatar su mandato. Dios no libro a sus siervos del horno, pero los libraría dentro de él. Así sucede muchas veces, el Señor permite que pasemos por la prueba y el sufrimiento, pero al final su gloria se manifiesta en nosotros.

El Milagro. Dios honro la fe de aquellos varones; el extremado calor del horno no los quemo. El resultado final fue que el rey reconoció la grandeza del poder de Dios al ver que en lugar de quemarse en el horno, los tres hebreos aparecieron acompañados por el Señor mismo. “Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? […] He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses” (3:24, 25).

La actitud de estos jóvenes es digna de nuestra admiración. Cuatro cosas se pueden destacar de su comportamiento en aquel momento de crisis:

a) No le tuvieron miedo al rey.

b) Confiaron plenamente en su Dios.

c) No temían morir.

d) Se mantuvieron firmes en su fe.

En ellos se cumplió la promesa del Salmo 34:7 “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen

La ConfesiónEntonces Nabucodonosor llamó a Sadrac, Mesac y Abed-nego, diciendo: Siervos del Dios Altísimo, salid y venid (v.26). El verso 27 presenta un cuadro emocionante y conmovedor. Todos los oficiales del rey que habían sido congregados para adorar la estatua de oro erigida en el campo de Duran ahora estaban mas maravillados por el milagro que veían. Así es como Dios trastorna los planes de Satanás y convierte los momentos de aguda crisis en ocasiones de regocijo y alabanza a su nombre por sus obras. Era evidente que esos varones eran siervos especiales del Dios Altísimo.

Los resultados. Esto hizo impacto en el corazón de Nabucodonosor, quien en su exclamación de reconocimiento a Dios hizo lo siguiente:

a) Bendijo al Dios de aquellos victoriosos creyentes.

b) Aseguro que Dios había enviado a su ángel: el ángel de su faz, su Hijo único.

c) Reconoció que aquellos jóvenes eran siervos de Dios.

d) Acepto la inferioridad de su edicto frente a la palabra de Dios.

e) Admitió que solamente se debe adorar al Dios del cielo.

f) Emitió un decreto para castigar a los que dijeran blasfemias contra el Dios de Israel.

g) Engrandeció a los tres hebreos (v.28-30).

La profecía. La estatua que edifico Nabucodonosor es un tipo de la abominación desoladora que habla Cristo en Mateo 24:15 y de la que se menciona en Apocalipsis 13:11-15.

Por lo que vemos, el tiempo de los gentiles, comenzó con la adoración de imágenes y terminara con lo mismo trayendo por consecuencia una religión sin fundamento y universal, que exaltara al hombre y se opondrá a Dios.

Abominación de la desolación. Esta es una referencia a la profanación del templo a causa de prácticas paganas en el santuario (v. Dt 29:17, 18; 2 R 16:3, 4; Ez 8:9, 10, 15, 16).

Hay ejemplos de tal abominación:

1) En el año 168 a.C. cuando Antíoco Epífanes erigió un altar a Zeus en el templo de Jerusalén y le ofreció sacrificios de animales inmundos.

2) En el año 70 d.C. cuando los romanos profanaron y destruyeron el templo. Sin embargo, las profecías de Daniel 9:24–27 y 12:11, así como los pasajes de Marcos 13:19, 24; 2 Ts 2:3, 4 y Ap 6–19 y el contexto en Mateo 24:15–31 indican que el cumplimiento final de la abominación de la desolación ocurrirá durante un período de tribulación en el futuro (vers. 21, 29). El evento mismo de la abominación involucrará al anticristo (v. en 2 Ts 2:3 el hombre de pecado, el hijo de perdición) que se manifestará como objeto de adoración divina (2 Ts 2:4; Ap 13:1–18).

En la gran tribulación el falso profeta promoverá la adoración al anticristo, al extremo que levaran una imagen y el que no la adore pagaría con su vida. Pero así como hubo tres jóvenes que se mantuvieron fieles a Dios, habrá un remanente que se mantendrá fiel a Dios en medio de la gran tribulación.

La presencia y preservación de los jóvenes hebreos en el horno en llamas es una forma de la preservación del remanente fiel de Israel en los “postreros días” (Jer.30:1-11; Mt.24:1; Ap.7:14.




                                    <---- Cap.2    Cap.4 ---->