LA IGLESIA DE ÉFESO
2:1-7
La Ciudad de Éfeso y Su Importancia en Asia Menor
La Iglesia en la ciudad de Éfeso era la más importante en la provincia romana de Asia Menor, no sólo porque en ella residía el procónsul romano, sino también porque en ese tiempo era un centro comercial internacional entre el oriente y Europa. También era famosa por ser la sede del culto a la diosa Diana (Artemisa), de lo cual se hacía gran propaganda y comercio en la región. Esta diosa pagana era la representante de la vida y la producción; era una estatua con muchas glándulas mamarias. En Hechos 17:21-34, encontramos una referencia a esta diosa.
La iglesia fue fundada bajo el ministerio de Pablo.
Éfeso fue fundada por el Apóstol Pablo en su tercer viaje misionero. (Hech.19). Fue una iglesia muy espiritual, a jugar por las maravillas epístolas que el Apóstol le envío (a los efesios), la cual es una de las más profundas y espirituales.
Luego de este breve recuento sobre la ciudad de Éfeso, veamos que le dice el que tiene “siete estrellas” Jesús a la iglesia.
Éfeso – significa “deseable,” y representa la iglesia apostólica, comenzando en el año 31, cuando Cristo murió, resucitó, ascendió al cielo y envió el Espíritu Santo sobre los creyentes en Pentecostés, hasta el año 100, cuando murió Juan, el último de los apóstoles.
Jesús se identifica como el que rige la iglesia. Jesús se identifica en v.1 como “el que tiene las siete estrellas en su diestra” esta frase figurada describe a Jesús como el que dirige y gobierna a todo siervo suyo. También declara que anda en medio de los siete candeleros de oro, con lo cual se garantizan la presencia permanente de Cristo en medio de su pueblo.
Elogios de Jesús a la iglesia de Éfeso. En los versículos 2 y 3 se destaca tres elogios, los cuales demuestran que el Señor no paso por alto lo bueno que la iglesia estaba haciendo.
1. Sus obras, su arduo trabajo y su paciencia. “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia” (v.2a) Si bien, los creyentes en Cristo no son salvos por obras, éstas forman parte de su vida, una vez hecho el milagro de la salvación y el impartimiento de la vida nueva (St.2:17-26). La iglesia de Éfeso había trabajado arduamente para llevar el evangelio a todos los que estaban a su alcance, aun en medio de circunstancias desfavorables. Su trabajo aun dentro de la congregación requería de mucha paciencia, lo cual es un fruto del Espíritu Santo.
2. Tu actitud firme contra la falsedad. “Esta iglesia no sólo se dedico al trabajo arduo de la evangelización y la ayuda a los necesitados, sino que también su líder, junto con los maestros y obreros de la congregación habían desarrollado un discernimiento claro de su ministerio y su formación doctrinal. Esta iglesia no podía “soportar a los malos, los que se dicen ser apóstoles, y no lo son” (v.2b). estos eran falsos maestros, propagadores del judaísmo, que se oponían a la salvación por fe y gracia (Gal.2:4-9), poniendo cargas innecesarias sobre los cristianos. Esta iglesia puso a prueba a estos farsantes, y los halló mentirosos.
3. Sus sufrimientos por el nombre de Cristo. La persecución era cruel a finales del primer siglo; muchos (incluyendo a Juan) sufría por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo (1:9). Los hermanos efesios demostraron valor, paciencia y confianza en Dios ante la persecución y los ataques del enemigo. “y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado” (v.3).
Reproches de Jesús contra la iglesia de Éfeso. “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (v.4). La falla de esta iglesia consistía en que sus miembros habían perdido el celo evangelístico y aquella actitud espontánea de adoración que manifestaban cuando se convirtieron al evangelio. Desde la época de Pablo hasta los días en que Juan escribió esta carta, el termómetro espiritual de los efesios había descendido drásticamente. Era tal la falta de amor que el Señor los veía “caído”, y les manda con urgencia que “recuerde de dónde han caído”, se “arrepienta” y hagan “las primeras obras”; de otro modo dejaría de ser un “candelero” encendido (v.5).
Los Efesios Aborrecías las obras de los nicolaítas. Jesús levanta el ánimo de la iglesia de Éfeso al verbalizar otro elogio que Él no podía pasar por alto: “Aborrece las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco” (v.6).
La Palabra de Dios no prohíbe odiar, siempre nos ha ordenado que debamos amar a los demás, incluyendo a nuestros propios enemigos. Todos los sentimientos del hombre es de Dios, pero todo depende de la dirección que se dé a los sentimientos. La iglesia de Éfeso no toleraba el mal, no se había comprometido con el mal, lo aborrecía y esa era su virtud. El Señor se agradaba de esa actitud de la iglesia con el mal. ¿Por qué la iglesia de Éfeso odiaba a “las obras de los nicolaítas”?
¿Quiénes eran estos? Eran personas que obraban según sus antojos sin explicación alguna. Eran personas de doctrinas perjudiciales que se introdujeron en las iglesias de Éfeso y de Pérgamo.
Los nicolaítas instigaban a los cristianos a no observar las prescripciones del concilio de Jerusalén, que se había reunido el año 50 d.C. (Hch.15:29). Se cree que era discípulos llamado Nicola, que perteneció al grupo de los siete diáconos de Jerusalén, mencionados en Hechos 6:5.
Según el Manuel Bíblico de Unger, este era un grupo que tempranamente favorecieron el sistema clerical, que luego llevo a la jerarquía papal.
La Promesa de Jesús a Éfeso se Extiende a Todo Creyente fiel. La bendición final de esta carta hace a todo “el que tiene oído participe de ella. Esto nos incluye a nosotros, así como si somos vencedores, podemos hacer nuestra también la promesa de que Jesús nos dará a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios (v.7). Es muy probable que la bendición será otorgada cuando descienda la santa ciudad, la nueva Jerusalén (Ap.21:3).
Esta iglesia representa el periodo de la Iglesia Cristiana desde Pentecostés hasta el año 100 d.C.
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