Perdonar es quitar la culpa del culpable. Ver a una persona con la carga de la falta que cometió, es no haber ejercido aún la gracia del perdón.
En el capitulo 37 de Génesis encontramos la historia de José.
Un joven de 17 años (Gn. 37:2-4) amado por su padre, pero muy aborrecido por su hermanos. Sentenciado a morir ahogado en una cisterna, (Gén.37:24). Pero la cisterna estaba vacía.
Vinieron pues, sus hermanos y lo vendieron por 20 piezas de plata, lo alejaron de su tierra, su padre. (Gén.37:28).
Pasaron alrededor de 35 años, y José acompañado por Dios ocupó lugar muy destacado en Egipto, rodeado de honores y de mucha fama. (Gén.39:1-5; 41:37-46).
Un día llegaron sus hermanos, quienes José reconoció. Al verlos se echo a llorar con disimulo, pero no podía reprimir sus recuerdos y entristecerse al comprobar la consecuencia de la mentira, del odio y del pecado (Gén.42:2-9).
José les perdonó, (Gn.45:1-5). Pero el fuego ardiente del remordimiento no pudo apagarse en los corazones de ellos y cuando murió Jacob pensaron que José tomaría represalia; Le enviaron a decir un mensaje: “y enviaron a decir a José” (Gn.50:15-21).
Este modelo de perdón tiene algunos componentes importantes:
1- El perdón tiene que ser verdadero.
José ya los había perdonado (Gén.45:6-7). Pero ellos dudaban. No solamente decir perdón basta, sino que las acciones demuestra genuino perdón.
2- Lo sucedido le causaba dolor.
“José lloró mientras hablaban” Lloró por ver la miseria del pecado en su propia familia; Lloró porque los amaban, y se entristeció mucho al ver a esos hombres mayores vencidos por una vida de culpa, gustando la triste recompensa del engaño.
El líder perdona cuando siente dolor por el pecado.
3- Supo ocupar su lugar.
“¿Estoy yo en lugar de Dios?” (Gn.50:19). Es una tendencia humana el ocupar un lugar de preferencia o justificativo frente a una persona que se humilla como lo hicieron esos hombres. Hubiera sido su oportunidad para enorgullecerse sobre ellos, pero no ocupo ese lugar.
El líder perdona cuando permite que Dios ocupe su lugar.
4- La lección extraída del error.
“Vosotros pensasteis mal contra mi, pero Dios lo encamino a bien” (Gn.50:20). José había comprendido, que todo obra para bien” (Rom.8:28).
Si él no hubiera tenido un corazón perdonador, Dios no hubiera podido enseñarle el valor de las pruebas; porque su armadura hubiera dominado todo y condicionado aun los planes divinos.
5- La evidencia de haber perdonado.
Los tranquilizo, le prometió abundante sostén y los consoló tiernamente. Efectivamente, José había perdonado a sus hermanos.
Estos cinco componentes son esenciales en un líder de Dios.
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