LA IGLESIA DE ESMIRNA

2:8-11

 

La Ciudad de Esmirna en el Tiempo del Apóstol Juan.

Esta ciudad portuaria del mar Egeo quedaba a unos cuarenta Kilómetros al norte de Éfeso. Hubo épocas en que llego a ser la segunda ciudad en importancia en el Asia Menor del primer siglo, debido a su posición geográfica, marítima y comercial. Se enorgullecía de ser la ciudad natal de Homero, el gran historiador griego.

Entres los templos que existían en Esmirna destacaban el de la dios Cibeles, el de la diosa de Roma, el del dios Zeus, y el del emperador Tiberio.

Esmirna fue llamada “la puerta de los mártires”, pues por ella pasaron muchos cristianos que eran conducidos al martirio en Roma. Además esta ciudad fue testigo de la muerte de su amado y valiente pastor, Policarpo, quien fue quemado en el año 155. Se dice que cuando lo llevaron ante el gobernador, y éste le ordenó que maldijera a Jesús, el anciano ministro de 86 años respondió: “Ochenta y seis años le he servido y todo lo que me ha hecho es bien. ¿Cómo PODRIA YO MALDECIRLO? ¡Mi Señor y Salvador!” Así lo quemaron vivo en la hoguera. En la actualidad la ciudad lleva el nombre de Izmir y está dominada por la religión islámica.

Esmirna – significa “mirra.” La mirra es amarga. La iglesia en esta ciudad sufrió grandes amarguras, grandes persecuciones y miles y miles de martirios. Esta iglesia de Esmirna representa el periodo “La Iglesia Perseguida” que fue la época de grandes persecuciones en la historia de la Iglesia por el Imperio Romano.

¿Cómo se identifica Jesús ante la iglesia de Esmirna? El estado espiritual de esta congregación se puede detectar en la manera en que Jesús se presenta a la iglesia. El Señor se identifica como el primero y el postrero. El es el primero por cuanto estaba desde el principio creando todo lo que existe (Jn.1:3; Heb.1:10). El es el postrero por cuando permanece firme hasta el fin para poner todas las cosas en el orden en que deben estar (Heb1:11, 12), El es el que tuvo muerto y vivió por cuando es el Príncipe de la vida y tenía autoridad para consolar a una iglesia que sufría a manos de sus perseguidores (Hch.2:24).

Razones Para Elogiar a la Iglesia de Esmirna. Jesús no pronuncio ni una sola palabra de represión contra esta comunidad cristiana, lo cual nos indica que su estado espiritual era excelente.

El Señor elogia a la iglesia por sus obras y su tribulación. La iglesia de Esmirna había manifestado celo por la obra del Señor y la evangelización de su comunidad. Esto les trajo mucha persecución y un empobrecimiento extremo. Una de las tácticas que usaron los enemigos de los creyentes fue no emplearlos ni comerciar con ellos. Esto los dejo en una terrible crisis económica. De ahí que Jesús se refiriera a la pobreza en que se encontraba (v.9).

Sin embargo, con la frase tu eres rico les asegura que la pobreza material no es una indicación de ruina espiritual. Esta iglesia era pobre en bienes materiales, pero rica en bienes espirituales, en fe, en paciencia, en fidelidad, en gozo, en paz, en felicidad, en vida eterna. Estas cosas no pueden comprarlas todo el oro del mundo. (2 Cor.6:10).

El Señor le recuerda a esta iglesia que El conoce “la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás” (v.9b). Estos eran los judíos, incrédulos residentes en Esmirna, que eran ricos, influyentes y los peores enemigos de los cristianos, pues se unían a los paganos y en muchas ocasiones iniciaban las persecuciones en contra de los cristianos.

Bajo la influencia de ellos, fue martirizado el anciano Policarpo; en la colina de Pagus. Atado a la estaca, con la leña a sus pies y el fuego en las manos del verdugo, se le intimaba a que renunciara a su fe en Jesús, a lo que él respondió: “Ochenta y seis años hace que le sirvo y todo lo que me ha hecho es bien. “¿Cómo puedo negar a mi Señor y a mi Dios?” Fue quemado vivo. Más tarde en ese mismo lugar, fueron sacrificados 1,500 cristianos, y luego 800 más. 

Promesa alentadoras para la iglesia de Esmirna. Jesús expresas palabras de aliento y valor para la iglesia de Esmirna. Esos cristianos no debían tener ningún temor por lo que habrían de padecer, aun sabiendo que el diablo echaría a algunos de ellos a la cárcel.

La frase diez días es figurada, pero el sufrimiento seria real. Estos días parecen indicar las diez grandes persecuciones imperiales, iniciadas por Nerón, que incendio a Roma y después lo achacó a los cristianos, siendo éstos torturados y matados por millares; luego le siguieron Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, Severo, Máximo, Decio, Valerio, Aureliano y Dioclesiano.

Un historiador de la Iglesia calculo que en ese periodo de persecuciones imperiales, millones de cristianos fueron martirizados. También es posible que la iglesia de Esmirna sufriera la más cruel y despiadada persecución por espacio de “diez días” literales.

El señor le exhorta a no temer en nada lo que va a padecer su fidelidad y firmeza en el Señor era una garantía infalible de que recibirán la corona de la vida (v.10).

Finalmente, como en todas las cartas, encontramos la exhortación a oír lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. (v.11). Nótese que Jesús en ningún momento le promete a esta iglesia, ni a ningún cristianos, la eliminación de los sufrimientos ni la garantía de no sufrir, si es necesario hasta la muerte. Lo que hace es asegurarle a esta iglesia perseguida que el que fiel hasta la muerte ceñirá la corona de la vida y no sufriría la segunda muerte.

Esta iglesia representa el periodo de la iglesia cristiana desde el año 100 hasta el 313 d.C. las persecuciones imperiales por los emperadores romanos, comenzando por Nerón (54-68 d.C.) hasta Constantino el Grande (313 d.C.)