LA IGLESIA DE FILADELFIA
(3:7-13)
La ciudad de Filadelfia estaba a cuarenta y cinco kilómetros al sureste de Sardis. La ciudad fue fundada por el rey persa Atalo Filadelfo II, alrededor del año 150 a.C., quien se llamo a la ciudad con su propio nombre. La ciudad sufrió frecuentes movimientos sísmicos, pero permanece hasta hoy. Era pues puerta de acceso hacia el Este, para propagar el idioma y la cultura griega hacia el Asia. El nombre de la ciudad (Filadelfia), al igual que las anteriores, tiene su significado, y al traducirlo a nuestro lenguaje significa “Amor fraternal”. Indiscutiblemente tiene gran significado simbólico.
Jesús se presenta a la iglesia de Filadelfia con características muy especiales.
Su divinidad. Jesús se revela ante esa iglesia como el Santo, el Verdadero (v.7). Estos títulos hacen énfasis en su divinidad, lo cual lo distingue de todo hombre, y muy especialmente de los falsos y mentirosos enemigos de la iglesia de Filadelfia que se decían ser judíos, pero que no lo eran. Jesús no sólo es absolutamente santo y perfecto; Él es también el verdadero, por lo que hará exactamente todo lo que ha prometido hacer.
Su autoridad. “El que tiene la llave de David” Evidentemente, esa iglesia tenía muchas dificultades en la vida espiritual y en el trabajo. Más de una vez se hallaba frente a esas dificultades como ante una puerta llaveada. Por eso el Señor le dijo que él poseía la llave, y que cuando Él abría nadie cerraría. Y por eso mismo, Jesús se presenta frente a ellos como el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre (v.7) Aquí Jesús se aplico la profecía de Isaías que dice: Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá (Is.22:22) Esta profecía mesiánica nos habla de la autoridad absoluta que Jesús ejerce sobre la iglesia. También se refiere al dominio total que Él tendrá en el reino Milenial.
Promesa de Jesús a la iglesia de Filadelfia. Esta carta y la de Esmirna son las únicas que no contienen reproches ni reprimendas. Esta iglesia tenía buenas obras, practicaba la palabra de Dios, no se aparto del nombre de Dios y guardo la palabra por tal razón Jesús le promete las siguientes cosas:
a. Abrir la puerta para la evangelización y las misiones. Jesús le aseguro a la iglesia de Filadelfia que, por haber guardado u obedecido la Palabra de Dios y aunque tienes pocas fuerzas, esto no se refiere a debilidad espiritual, sino al pequeño número de los verdaderos cristianos en la iglesia. Pero por ser pocos en número, por ser tener “pocas fuerzas” humana, esos pocos dieron lugar al poder del Espíritu Santo en sus vidas.
Y por no haber negado el nombre de Cristo, y a pesar de las pruebas, el Señor estaba dispuesto a abrirle “una puerta” (v.8). Con razón se le presento como el que lleva sobre su hombro la llave de David, es decir, la llave del reino de Dios. Como garantía de esta promesa, el Señor que es el único que puede abrir la puerta, le promete que nadie la cerrará.
Esta parte del mensaje de Jesús se presta para percibir un sentido tipológico y nos lleva a asociar a la iglesia de Filadelfia con el periodo conocido en la historia de la Iglesia “la iglesia Moderna” la iglesia misionera. Este periodo se inicio con el ministerio impulsado por William Carey en la India en 1792. A partir de ese tiempo, las misiones mundiales vieron una puerta abierta, la cual no se ha cerrado, ni se cerrará; por el contrario, cada día aumenta en intensidad y extensión el ministerio evangelístico, hasta la venida de nuestro Salvador.
b. Vindicarla delante de sus enemigos espirituales. La congregación de Filadelfia en su mayoría se componían de judíos, y era muy perseguida por la sinagoga, la que calificaba a los cristianos de apostatas, alejados de Dios y de la ley, traidores de su pueblo, poniendo como ejemplo su fidelidad propia, especialmente recalcando que eran judíos, que significa: «aquellos que alaban a Dios»
Pero Cristo mismo revelo su falsedad y señalo que ellos definitivamente, no eran judíos, los que alaban a Dios, sino «sinagoga de Satanás» irreverentes ante Dios. A la iglesia de Filadelfia, el Señor le hizo una promesa muy especial. la versión NVI dice: Voy a hacer que los de la sinagoga de Satanás, que dicen ser judíos pero que en realidad mienten, vayan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado” (v.9). Esta promesa es para la iglesia de todos los tiempos: Jesús humilla a los que se ensaña contra su iglesia.
c. Protegerla de la prueba de la tribulación. El texto dice: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” (v.10). Varios factores exigen aquí interpretación pretribulacionista.
En primer lugar, Jesús relaciona esta promesa con la fidelidad y perseverancia de los creyentes que había guardado la palabra, a pesar de las aflicciones en ese momento en que existía esta iglesia de Filadelfia.
En segundo lugar, les promete que así como ellos han guardado la palabra en medio de las pruebas, Él también guardara a la iglesia de la hora de la prueba que ha de venir. Debe aclararse que el Señor no promete aquí librar a la iglesia de las pruebas de cada día, pues es necesario que los cristianos seamos sometidos a diversas pruebas (1 P.1:6).
En tercer lugar, la misma profecía indica que el Señor guardara a la iglesia fiel “de la hora de la prueba”. La preposición griega significa “librar de”, “sacar de” la prueba. Esto mismo fue lo que prometió Jesús cuando dijo: Velad, pues en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán (Lc.21:36). Esto hace referencia al arrebatamiento de la Iglesia. La cual el Señor le promete librar o sacar de la tierra ante que caigan los juicios sobre esta tierra. En otras palabras la iglesia no pasara por la Gran Tribulación.
El Señor concluye esta carta con una exhortación y una promesa. Con la expresión, he aquí yo vengo pronto (v11). Con estas palabras, el Señor despiertas a la iglesia a estar, a estar en vela y en espera. Y Cristo Jesús indiscutiblemente vendrá, y vendrá pronto. Por eso los creyentes deben saber lo que les corresponde a hacer.
«Reten lo que tienes» No sabemos a ciencia cierta que tenía esa iglesia. Pero aquellos tesoros que ella poseía representan una gran riquezas: De nuestro texto podemos deducir las siguientes riquezas: Obediencia, fidelidad y paciencia. La frase final, «Para que ninguno tome tu corona» hace dos advertencias.
Por una parte, se nos asegura que se ha preparado una corona para todo aquel que sea fiel a la Palabra de Dios y espere de los cielos a Jesucristo (2 Tim.4:8).
Por otra parte, nos advierte el Señor que existe la posibilidad de que “otro tome tu corona”, es decir, que para recibir dicha corona de la vida (v.10) es indispensable que Él nos halle velando.
Dos promesas para los vencedores de los últimos días.
1. Una habitación permanente. Jesús dice: « Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí;» (v.12ª). El templo es un elemento esencial en la gloria del reino venidero. Que el creyente sea hecho columna o “pilar” del templo es una indicación de su estabilidad e importancia en el reino de Dios. En 21:22 leemos acerca de la nueva Jerusalén, que el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. Lo que aprendemos de esta promesa es que el creyente fiel y vencedor estará “en” el santuario de Dios y nunca jamás saldrá de allí.
2. El sello de Dios y del Cordero. Jesús promete que el creyente que haya vencido, no sólo residirá para siempre en el santuario de Dios, la nueva Jerusalén, sino que también recibirá el triple sello de identificación divina. «escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo» (v.12b).
Y como además iglesia el Señor le dice: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Filadelfia representa a la iglesia de avivamiento y de la obra misionera; del año 1750 hasta el levantamiento de la verdadera Iglesia.
0 Comentarios