EL VARÓN VESTIDO DE LINO

 

Es importante entender que los capítulos 10, 11 y 12 forman una unidad y que contienen la ultima visión dada a Daniel.

El contexto Histórico de la Visión (10:1-3) “En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Belsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión”.

Dos años después del decreto de libertad. El año tercero de Ciro corresponde al 533 a.C. Por la historia sabemos que dos años antes Ciro había firmado un decreto concediéndoles a los judíos el derecho de retornar a Judá para reedificar el templo judío. (2 Cr.36:22-23; Esd.1; Is.44:28). Daniel tendría ya aproximadamente 92 años de edad. 

DANIEL ES AFLIGIDO Y LA VISIÓN DEL PERSONAJE CELESTIAL (4-8).

Daniel había meditado mucho en las visiones anteriores y estaba afligido por todo lo que sucedería con su pueblo Israel en el futuro. Oraba para que Dios le diera sabiduría y entendimiento. (v.2, 3) Después de un periodo de tres semanas completas “como si estuviera de luto” v.2, Daniel nos dice que tuvo una visión de una persona quien creemos era el Señor Jesucristo glorificado (cf. Dn.10:5-6 con Ap.1:12-17). Tanto Daniel como el apóstol Juan vieron la misma visión gloriosa.

¿Quién fue el personaje celestial de la visión?

Algunos creen que fue un ángel. Algunos comentaristas son de la opinión de que el personaje fue el arcángel Miguel; otros piensan que fue el ángel Gabriel; y otros creen que pudo haber sido cualquier ángel, enviado específicamente con la misión de traerle a Daniel la respuesta a  su oración. Los que suponen que el personaje de la visión era una criatura angelical se basan, más que todo, en el hecho de que el mencionado emisario celestial necesito de la intervención de Miguel para dominar la oposición del príncipe del reino de Persia, que representa el poder diabólico, el cual detuvo al mensajero por 21 días. El argumento es el siguiente: ¿Cómo podía la Divinidad necesitar de la ayuda de Miguel para vencer las fuerzas diabólicas del aire?

Muchos opinamos que fue el Hijo de Dios. El otro punto de vista identifica al mensajero celestial con el Hijo de Dios en una manifestación visible, previa a su encarnación. El esplendor y la gloria de la presencia de este visitante divino sólo pueden compararse con las características del Cristo glorificado que vio Juan en Apocalipsis.

A continuación se consideran los rasgos característicos del personaje de la visión de Daniel en comparación con otras citas tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento. Estos pasajes confirman que el visitante celestial de la visión de Daniel 10 fue el Hijo de Dios preencarnado, pero que ya anticipaba su manifestación visible de manera majestuosa y sublime.

Veamos la descripción de este personaje:

     a) Un varón vestido de lino (Dn.10:5). “vestido de una ropa que llegaba hasta los pies” (Ap.1:13). El lino ere el material que se utiliza para confeccionar las vestimentas sacerdotales (Lv.6:10). Juan, en la isla de Patmos vio al Señor Jesucristo, a quien describió vestido de gloria y majestad, y estaba vestido de una ropa que llegaba hasta sus pies (Ap.1:13).

     b) Ceñidos sus lomos de oro de Ufaz (Dn.10:5b). “ceñido por el pecho con un cinto de oro.” Con estas palabras describe Daniel el cinturón con filamentos de oro puro con el cual se ceñía aquel varón. Daniel se refiero a un oro finísimo o puro. Lo más importante en cuanto al oro quizás fuera su esplendor y pureza. De igual manera, Juan describen el esplendor del cinto que rodeaba el cuerpo del Señor Jesucristo: “ceñido por el pecho con un cinto de oro” (Ap.1:13b).

     c) Su cuerpo era como de berilo (Dn.10:6). El berilo es un mineral de color azul verdoso, se parece mucho a la esmeralda. “semejante a piedra de jaspe y de cornalina” (Ap.4:3). En la visión celestial de Juan se describe el aspecto del que estaba sentado en el trono como “semejante a piedra de jaspe y de cornalina” (Ap.4:3). Estas piedras preciosas y transparentes corresponden al berilo de Daniel y simbolizan la gran belleza del cuerpo del Señor glorificado.

     d) Su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego (Dn.10:6b). Esta característica de la cristofanía de Daniel es una referencia a la omnisciencia divina. Juan dice que “sus ojos como llama de fuego (Ap.1:14). su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza (Ap.1:16).

     e) Sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñidos (Dn.10:6). El bronce es un metal refulgente, pero lo es mucho más cuando se pule o se bruñe para sacarle todo el brillo posible. La brillante del bronce pulido o bruñidos denota esplendor y gloria. Juan dice que “sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno” (Ap.1:15). Todos estos datos indican que Daniel contemplo la pureza de la manifestación gloriosa del Hijo de Dios preencarnado. El fulgor de este metal es otro símbolo de la santidad de Dios.

     f) El sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud (Dn.10:6). Esta es una indicación de la potencia y la autoridad de la voz divina del personaje que contemplo Daniel. Juan dice que su “voz como estruendo de muchas aguas” (Ap.1:15).

     g) Y no quedo fuerza en mí, antes mi fuerza se cambio en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno (Dn.10:8). Juan dice: “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén”. (Ap.1:17-18).

Esta comparaciones confirma que tanto el personaje de Daniel 10:4-9 como el de Apocalipsis 1:13-18 fue Cristo, el majestuoso Hijo de Dios.

SOLUCIÓN AL APARENTE PROBLEMA DE DANIEL 10:13

Hubo dos personajes extraordinarios en esta visión. La comparación que hicimos entre los rasgos característicos del personaje que vio Daniel con los que Juan adscribe al Cristo glorificado, demuestra que en ambas manifestaciones se presento la segunda persona de la Trinidad; en el caso de Daniel fue previa a su encarnación. El problema de Daniel 10:13, donde el mensajero angelical confiesa que necesito la ayuda de Miguel para vencer la fuerza diabólica que hizo demorar 21 días con la respuesta para Daniel, desaparece cuando se entiende que el personaje divino es distinto del ángel. Analicemos los puntos siguientes para aclarar esta situación.

     1. El personaje de 10:4-9 difiere de 10:10-15. La dificultad por la que muchos no reconocen al Cristo preencarnado de 10:4-9 consiste en que no entienden que hay una marcada diferencia entre la teofanía de este pasaje y el mensaje angelical de 10:10-15.

a). El primero manifiesta majestad y sublimidad.

b). El segundo demuestra sumisión y obediencia. No es, necesariamente el mismo que Daniel vio al principio de la visión. Este segundo personaje le dice al profeta: “desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido” (v.12).

     2. Daniel reconoce la presencia de dos personajes en el transcurso de la visión. No los confunde en 10:5. Daniel testifica haber visto a un varón, cuyas características denotan divinidad; pero no lo confunde en 10:10 con la persona que lo conforto, sino que dice: una mano me toco. Si se hubiera tratado del varón de la visión, había dicho: “su mano me toco”.

Lo distinguen en 10:16. S i Daniel hubiera estado hablando de la misma persona a lo largo de toda la visión, no habría hecho la presentación que hizo en 10:16, donde dice: “uno con semejanza de hijo de hombre tocó mis labios

Daniel 10:10-13 nos enseña que a veces hay atrasos en recibir las contestaciones de nuestras  oraciones debido a las intervenciones de espíritus malignos, enemigos de Dios. 

A Daniel, Dios le había enviado a este personaje para llevarle la contestación; pero que un poder maligno llamado el príncipe de Persia se le opuso durante 21 días, hasta que el Arcángel Miguel, vino en su ayuda. Este mismo Arcángel es el mismo que tendrá una lucha contra Satanás y lo vence y lo echa fuera del cielo en Apocalipsis 12:7-9.

El «Príncipe de Persia» se puede interpretar con el oficial Comandante de los poderes diabólico que tenia control de los negocios malvados de Persia (v.13, 20). (Ef.6:12). Parece que hubo un conflicto entre los espíritus buenos y malos; y la victoria no se decidió hasta que vino Miguel a ayudar a ángel, el mensajero, haciendo así posible que llegara a Daniel con el mensaje.

El versículo 14 indica que las revelaciones que le serían dadas a Daniel pertenecía a los postreros días: porque la visión es para esos días. Se pueden identificar los tres años y medio, la semana septuagésima de Israel. Los últimos días del reinado del anticristo. (cf. Daniel 12 y A Apocalipsis 12.

En el universo actúan ángeles buenos y malos. El versículo 20 es una ilustración de las batallas espirituales que se libran más allá de los conocimientos y la experiencia humana.




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